martes, 15 de mayo de 2012

A mi sopita Maggie


Te observe a través de la  vitrina.
Pero el tiempo me regalo lo mejor y es tenerte a contraluz cada bisiesto.
El farol de la calle me dejo sentir  tus viejas heridas  que escondes en tabaco y vino.
Te dije que encontré en tus ojos  un olor a nostalgia, a lo que recibí de respuesta tu espalda.
Pero eres como aquel anciano que repasa una y otra vez en su mente épocas de glorias pasadas.
Pero hasta eso me empezó a gustar de ti.
Como el que muere cada noche, de vez en cuando le da un antídoto a su madrugada, que es tal vez alguna extraña.
Al despertar  toque  en el lado derecho de tu cama que aun huele a tu ayer. Quizás solo soy esa extraña  que también necesita tu calor y lamer sus heridas, pero es que me haces bien.
Maldito el miedo, pues es como acariciarte sobre el vidrio.
Pero aquella noche entre las notas de guitarra que gritamos,fue para limpiar el alma. Las caricias de esa noche, eran nuevas y las invente para ti.
No quiero que seas el que algún día fuiste, me gusta ese hombre en el que te convertiste.
Ni haz notado, pero no te oigo te escucho cuando cantas la trova.
Se dicen tantas cosas, pero me quedo con lo que eventualmente veo y siento de ti …

Gracias por ser mi caldito de pollo para mi alma, asi nunca te lo diga

No hay comentarios:

Publicar un comentario